sábado, 25 de junio de 2011

Chartier 2004


Referencia bibliográfica: Chartier, A.M (2004). Las mutaciones contemporáneas en la cultura escrita. En Enseñar a leer y escribir: una aproximación histórica.(pp.171-204).

Resumen: Este texto  se centra en el concepto del analfabetismo funcional y nos muestra los cambios que ha experimentado la lectoescritura con las nuevas tecnologías y como estas han influido en la educación.


El texto comienza definiendo un nuevo fenómeno de la sociedad  de finales del siglo XX. El analfabetismo funcional que  se refiere a aquellas personas que “a pesar de sus años de escolaridad, enfrentan problemas con lo escrito, al grado de sufrir dificultades en su vida cotidiana”(Chartier, 2004, p 173). A estas personas en un principio se las asoció con la pobreza y  la delincuencia y se acusó en un a las escuelas, de ser las culpables de esta situación (analfabetismo) que iba en aumento. Pero al tomar en cuenta que el nivel general no había bajado, pues los analfabetos funcionales seguían siendo más numerosos en los estratos de la población de mayor edad, la gente se dio cuenta que no era culpa de la escuela.  Sin embargo, las pruebas realizadas en el ejercito obligaban a reconocer que si existía el analfabetismo funcional en los jóvenes.  En ese entonces,  comenzó el "boom" de la competencia escrita, donde todo tenía que hacerse por escrito, habiendo mucho papeleo burocrático y haciendo necesario el saber escribir para ingresar a un trabajo. Con esto se dejaban fuera de estas prácticas y sobretodo de las empresas a los analfabetos funcionales, quienes al entrar en el nuevo trabajo se les entregaba un contrato escrito, que no podían leer. Se les exigía, entonces, que tuvieran  un dominio de la lectoescritura, para poder  entrar a las empresas, por lo que esto les dificultaba la posibilidad de  generar recursos y era la razón por la que en un principio se asoció a estas personas con la pobreza. Por esta razón se ponía al analfabetismo funcional junto con las desigualdades económicas y sociales, en los discursos políticos.

Por otro lado lo que se conoce como “saber leer” depende del contexto en que se da, en el sentido de que saber leer en una situación no determina que se pueda leer en otra, sino que depende del contexto para el que se utiliza. Por ejemplo, “dentro de una institución escolar, saber leer se define como la capacidad para actuar en cualquier situación donde el alumno se enfrente con lo escrito ”(Chartier, 2004, p 178), pero para una persona que realice otras actividades, esta definición va  a cambiar. Otro punto a considerar es que los actos de lectura y las formas de aprendizaje no pueden disociarse de los contenidos textuales  ni de los usos sociales con los que se relacionan históricamente.

La autora se refiere también a uno de los mitos propuestos por Olson (1998), de que pareciera ser que los que no saben leer y escribir están privados de su capacidad de pensar, reflexionar, expresarse, son considerados como hombres primitivos, no humanizados. Esta forma también considera la oposición entre la cultura oral y la cultura escrita  como una invariable antropológica , cuando en realidad la oposición entre oralidad  y escritura no se encuentra determinadas de una vez y para siempre. Sino que a lo largo de los siglos va cambiando el estatuto simbólico , las funciones sociales  de los alfabetizados  y los fines y usos prácticos de la lectura. Pero esas son las creencias que tiene la sociedad.

Respecto a esto la autora plantea que las sociedades industriales incrementan las exigencias en cuanto a lo escrito y profundizan las desigualdades que la escuela obligatoria espera abolir. También la realidad es que hoy día si alguien no sabe escribir lo consideramos ineptos para la comunicación y más primitivos, por lo mismo.  Otro elemento que favorece esta visión son los avances de la tecnología, ya que cada vez las personas leen menos libros y periódicos. Por parte de los jóvenes, ya no comentan sus libros, sino que hablan acerca de las películas, de la música y revistas y cuando utilizan la lectura para buscar información, generalmente los jóvenes no leen los libros enteros, sino que buscan resúmenes. Esto se debe a que para muchos de los estudiantes la lectura es un saber formal , una cultura muerta. En este sentido al parecer las nuevas tecnologías, favorecen el analfabetismo funcional.

También se refiere a las nuevas tecnologías en el marco de la educación , al igual que  Tolchinski y Simó (2001).  Respecto éstas remarca que producen un cambio en  los hábitos de la escritura, pero que ha habido una falta de su implementación en la escuela y esta implementación no ha sido democrática, porque los que tienen más acceso a estas tecnologías son las personas que tienen más dinero, por lo que las tecnologías ayudan a que se perpetúen las diferencias socioeconómicas, al favorecer  que las personas que tienen más recursos puedan usarlas, mientras que las personas de pocos recursos, puede que nunca lleguen a usarlas, dejándolos imposibilitados de obtener algunos trabajos.
Por otro lado, aunque de a poco, ha habido una democratización en  el uso de las tecnologías en los colegios, debido al aumento en la oferta de estos productos, éstas no se han implementado en las asignaturas.  Hay computadores, pero no se les utiliza como un medio de aprendizaje, sino que más bien se utilizan para la recreación.

Surge además un nuevo avance en la tecnología que lleva a que existan otros cambios en los hábitos y usos de la tecnología, el Internet, que  es un medio que   no existe un filtro, entre todas las paginas que existen, por lo que la información muchas veces es poco confiable. La red también ha traído nuevas formas de usar la escritura, como las abreviaciones, que solo conocen los que pertenecen a esta comunidad de práctica,  o los hipertextos, “que permiten navegar de texto en texto  a través de los documentos sonoros y visuales con ayuda de los vínculos insertados en los programas”(Chartier, 2004, p. 197). El problema de esto es que se produce un "zapping" generalizado, que hace que la  escritura sea  como un collage,  o montaje de documentos, que muchas veces tienen tanta información, que se pierde el sentido.

Valoración: Me parece muy interesante lo que propone la autora,  estoy de acuerdo con lo que plantea del analfabetismo funcional y de los usos de las tecnologías en la educación,  pero creo que podría haberse centrado más en las posibles soluciones que en los problemas, porque creo que es un problema que surge alrededor del siglo XX, pero que con el aumento de la tecnología y del uso de la lectoescritura en la vida cotidiana, va cada vez siendo más patente y hay que plantear posibles soluciones a este problema. Una posible solución podría ser un cambio en los programas de educación, donde se implementaran algunas clases donde el computador se utilizara como un medio de aprendizaje y no solo como un fin en sí mismo, o sea que les enseñen por ejemplo que si están aprendiendo a escribir una carta, puedan usar los computadores  para escribirla y después que la envíen. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada